AUSENCIA DE MUJERES EN LOS LIBROS DE ESO



Muchos han sido los mecanismos sociales puestos en marcha para invisibilizarnos a las mujeres. Desde el masculino excluyente (¡Uy! perdón, “genérico”), que al analizar la historia impide conocer si cuando se habla de “los…” se refiere también a las mujeres o no, hasta definir el trabajo solamente como aquella actividad que tiene lugar en el ámbito público, pasando por considerar menos (o nada) relevantes las aportaciones de las mujeres en el momento de construir una investigación o informar (véase un periódico deportivo o a quienes se citan mayoritariamente en los artículos científicos). Y ni que decir tiene que el mítico “también hay hombres maltratados” cuando se habla de violencia de género no persigue otro fin que el de invisibilizar la violencia específica contra las mujeres.

Así las cosas, no es de extrañar que el estudio de Ana López-Navajas (2011) haya puesto de manifiesto que solo el 12,8% de los contenidos que se estudian en los cuatro cursos de ESO correspondan a aportaciones hechas por mujeres, y que cuando se trata de citar explícitamente las aportaciones, de todas las citas solo el 7% corresponden a las mujeres.

Esta ausencia de las aportaciones de las mujeres en los contenidos educativos tiene varias consecuencias: la falta de referentes para las chicas, la pérdida gran parte de nuestro bagaje cultural, así como la perpetuación de la invisibilización de las mujeres, y con ello, de la desigualdad de género.

#AsociatePorLaIgualdadDeGenero


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