"Hacer" género en lo cotidiano, o porqué hay diseños de juguetes absurdos


Si nos ponemos lo que lxs feministas llamamos las gafas violeta, veremos como están impregnadas de formas de hacer género todas nuestras interacciones y construcciones sociales. Es muy fácil de ver, por ejemplo a través del juego. Las personas formamos nuestro autoconcepto (lo que pensamos de nosotras/os mismas/os), especialmente en los primeros años, a través de lo que las/os demás nos transmiten que piensan y esperan de nosotras/os. Por eso es muy importante evitar descalificativos hacia niñas y niños. A través de los juguetes que regalamos les transmitimos la idea de qué esperamos de ellas y de ellos, les ayudamos así a construir su autoconcepto. Si niñas y niños perciben que sus juguetes son diferentes, interiorizan que de ellas y de ellos se esperan cosas diferentes. A veces ni siquiera es que los juegos y los juguetes sean diferentes, sino que incluso a un mismo juguete se lo reviste con características distintas para “masculinizarlo” o “feminizarlo”, como este aerógrafo que vio una agorina en una juguetería:


Exactamente el mismo producto, en principio neutral  (no relacionado con los roles tradicionales más visibles y prototípicos, como muñecas y cocinitas para ellas y coches y herramientas para ellos), se envasa de forma distinta para niñas y niños. Para ellas el aerógrafo es rosado, y las pinturas son tonos pastel, los cuales son socialmente símbolos de ternura, sutileza, delicadeza… mientras que para ellos se utilizan colores que luego se asocian con la energía, la temeridad, e incluso la violencia. Lo mismo ocurre con lo que ellas y ellos se supone que dibujan (mariposas frente a tiburones).

Por la coedudación, para evitar la imposición de roles y estereotipos limitantes, #AsociatePorLaIgualdadDeGenero

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