Un espacio propio

En Mujeres Jóvenes de Gran Canaria-Ágora Violeta, creemos en la necesidad de que las mujeres tengamos un espacio propio donde empoderarnos. 
Es algo muchas veces difícil de hacer entender porque la mayor ocupación en los espacios compartidos por parte de los hombres es muy sutil y está muy normalizada, así como el hecho de que nosotras mismas les cedamos el espacio de forma automatizada (que no natural). No es algo que se haga de forma intencionada, pero el proceso de socialización por el que pasamos unos y otras cala de forma muy sutil, tal como se producen lo que Luis Bonino ha llamado los "micromachismos". 
Así, para empoderarnos y ocupar el espacio con confianza en nuestras voces necesitamos un espacio propio, como los hombres necesitan también un espacio propio donde hablar de sus inquietudes específicas y deconstruir la masculinidad hegemónica en un entorno en el que no se sientan juzgados por ello. 
Llegará el día en que los espacios propios (esperamos) no sean necesarios. Pero mientras son una herramienta útil para trabajarnos a nivel individual aquello interiorizado que pesa para la igualdad de oportunidades. 
Aquí dejamos un artículo que muestra muy bien la ocupación del espacio por parte de los hombres así como la infravaloración de la palabra de las mujeres.
"Un trabajo publicado el año pasado en el Journal of Language and Social Psychology mostraba que es más probable que tanto hombres como mujeres interrumpan a su interlocutor si es una mujer. Y la lingüista de la Universidad de Pensilvania, Kieran Snyder, llevó a cabo otro trabajo sobre interrupciones en las reuniones de una empresa tecnológica, y comprobó que los hombres no sólo interrumpían más a todo el mundo, sino que cortaban tres veces más a una mujer que a otro hombre. Además e incidiendo en lo que reflejaba el trabajo antes mencionado, las mujeres se interrumpían unas a otras, pero casi siempre dejaban que los hombres terminasen de hablar. Y quienes más interrumpían eran los hombres con cargos directivos (menuda sorpresa).
No sólo eso: cuando un hombre habla más que el resto durante una reunión, tendemos a considerar que es un 10% más competente que los demás. En cambio, si una mujer habla más que sus compañeros, la consideramos un 14% menos competente, según otro trabajo que recoge Time".
http://verne.elpais.com/verne/2015/10/19/articulo/1445258737_865157.html

Entradas populares de este blog

Deconstruir. Construir. Desmoronarse y volver a empezar

El feminismo como tranformación social

Crónicas en un mundo patriarcal I